Emigrante Veracruzano

Espacio abierto al diálogo entre las veracruzanas y veracruzanos que viven en otro Estado de la República, en otro país o en una ciudad que no es su lugar de origen dentro del mismo Estado de Veracruz. Espacio igualmente abierto para los familiares que esperan el regreso de los que emigraron y académicos estudiosos del fenónemo de la migración entre los veracruzanos.

viernes, junio 09, 2006

Taloneando

Me había ido a estudiar a Madrid sin tener una beca. Trabajando en Xalapa ahorré un poco de dinero durante un año y también vendí el coche que tenía, el cual me había comprado con un dinero que heredé de mi abuelo. Para financiar mi aventura no recibía dinero de mis padres, aunque sabía que en caso de emergencia contaba con su apoyo. Pero yo quería pagar todo por mis propios medios; no quería llegar nunca al punto de emergencia en el que tuviera que pedirles prestado a mis padres, o a mi abuela.

Lo primero que se me ocurrió fue tratar de aprovechar mis estudios universitarios, ejercer el periodismo. Mandé mi currículum a muchos periódicos y revistas mexicanos, ofreciéndome para cubrir eventos en Madrid, en España. Pero no conseguí nada, a parte de conocer a Demián Bichir, cuando estaba promocionando el rodaje de la película Bendito Infierno en Madrid.

Lo conocí, porque una revista cinematográfica mexicana me puso a prueba, tenía que conseguir una entrevista con el actor. La hice, la mandé pero nunca supe que paso. Entonces decidí probar otro camino para conseguir dinero. Compré unos cuantos kilos de harina de maíz Maseca, por cierto, fabricada en Veracruz, y me puse a hacer picadas y tortillas para vender.

Era la primera vez que trataba de hacer tortillas y picadas, y lo hice tratando de recordar algunos momentos de mi vida en los que había observado a alguna señora vendedora de garnachas trabajando. Las primeras me salieron muy mal, pero con la práctica me fueron saliendo cada vez mejor, aunque nunca como las de las señoras que sin saberlo, me habían enseñado el arte de fabricar fritangas y tortillas. Hice unos volantes con mi número de teléfono y los repartí entre la gente que conocía y entre algunos bares del barrio donde yo vivía. Tampoco me fue muy bien con el negocio, pero aprendí a hacer tortillas y picadas, lo cual terminé usando en beneficio propio.


2 Comments:

At 8:36 a.m., Anonymous Anónimo said...

orale yo compraría picadas si las vendieran por aca :(... apuradamente hay restaurantes Mexicanos semi-decentes.

saludos!

 
At 6:14 a.m., Blogger .:Emigrante Veracruzano:. said...

Dónde es "por acá"? dónde andas carnal? en Madrid? no o sí? porque en Madrid hay por lo menos un restaurante donde, sobre pedido te hacen unas picadas bien decentes...

chale... ya me dio hambre...

 

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