Emigrante Veracruzano

Espacio abierto al diálogo entre las veracruzanas y veracruzanos que viven en otro Estado de la República, en otro país o en una ciudad que no es su lugar de origen dentro del mismo Estado de Veracruz. Espacio igualmente abierto para los familiares que esperan el regreso de los que emigraron y académicos estudiosos del fenónemo de la migración entre los veracruzanos.

martes, diciembre 12, 2006

Cumpleaños xalapeño en Puebla

Se llegó el día. 27 años encima. No había familia y mis amigos, la mayoría, lejos, trabajando. Decidí que no me quedaría sin hacer nada. El día previo, unas cervezas; para comenzar el cumpleaños fresco y bien lubricado. Vamos, ya carburando lo que sucedería en la noche del día siguiente.

En el centro de la ciudad de Puebla, en el callejón de los sapos, hay un bar “Salsa Lounge” (aunque parezca imposible de creer) llamado BEMBÉ. Ahí estaba, salas, mesas con bancos, poca gente y comienza a tocar el grupo. Parte de la sinfonica de Puebla se dio cita ahí y el violinista se lanzó a tirarse un palomazo, muy bueno. El grupo realmente no tocaba bien, pero servía para el motivo.

Pasadas las horas, habiendo hecho efecto las cervezas, el grupo ya tocaba más chingón, un negro en las percusiones se rifaba chido y el vocalista, que parecía de rondalla, ya sin gabardina y sin bufanda ya sonaba mejor.

Mientras más cervezas pasaban, tocaban más chido. Comenzaron a pedir rolas. Y a mi ya me picaban las patitas por pararme a menear el bote. Les pedí “Rebelión”, y pusieron cara de ¡¡AH CABRON!! Comenzó la rola y a bailar… ¡¡ AY PAPA!! … baila y baila.

Al terminar y ya con hartas ganas de seguir en el desmadre, les pedí “Dos gardenias”. Se miraron y el negro de la percusión me dice: “hermano no la traemos puesta”. Shaaaaaaaaaaaaaaaaaaaale. Bueno “PERFUME DE GARDENIAS”. Volvieron a verse entre todos y otra vez: “esa tampoco hermano”. Total que tocaron una especie de “La Boa”, que parecía mas un gusano de tierra ¡me cae!

Terminan de tocar y eran APENAS LAS 12 DE LA NOCHE, los 3 “jarochos” nos rehusábamos a irnos a dormir. Así, se aplicó el plan B.

PLAN B:
Caminamos una cuadra y entramos a un bar llamado la bóveda. 4 mesas ocupadas y unas 15 personas, con nosotros ya éramos 20. Había música de banda. Le pedíamos al DJ varias rolas y solo puso una.

Comenzó a tocar el grupo de “rock” en vivo su última tanda, a la 1:30. Y tocaban bastante mal pero ya con la fiesta todo sonaba bien. Rolitas de regulares a malas, pero el ambiente no caía en nuestra mesa. Nada mas 2 cubetitas, de 10 chelas cada una, y CHIIIIIIIIIINGUESUMAAAAAADREEEEEEEEE que llega el terrible momento: nos dan la cuenta con cara de ¡¡YA LARGUENSE, SON LOS ULTIMOS!!

Pagamos y derrotados a las 2:30 de la mañana nos fuimos. Nunca me había sentido TAN pero TAN desmadroso. En el pueblo, siempre hay quien hace más fiesta, pero en Puebla no... se nos notaba lo “jarochos”.

Ramón Zárate Moedano


1 Comments:

At 10:32 a.m., Blogger .:Emigrante Veracruzano:. said...

En Suecia ocurre un poco lo mismo. Debido a la legislación vigente, los antros cierran sus puertas a las dos de la mañana... por lo menos en Umea y Östersund, en el norte. Así que yo también me he quedado muchas veces con ganas de fiesta. Jalando a mi memoria noches xalapeñas de interminable cotorreo. Y te imagino en Puebla, con ganas de pasártela bien, a pesar de no tener cerca a más de la gente que quieres...

Hablamos por teléfono pero nunca es lo mismo. No sabe igual una felicitación telefónica que un abrazo bien puesto. Me da gusto estar de vuelta en Xalapa. Ahora que regreses de Puebla, nos ponemos al corriente. Nos armamos una fiesta de cumpleaños posfechada y te doy los abrazos que te he venido guardando.

 

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